La dicotomía de la desmovilización

"¿Por qué, siempre, me das el ala?  Le preguntaba a mi mamá. Porque sos mujer -respondía- Mi hermano se comía la pechuga  y a mis siete años,  me daba cuenta que mi mamá me trataba con diferencia.  

¡Rica...! Me gritaba en la calle con ojos de loco, mirando mi trasero y lambiéndose los labios.   Yo.  Con miedo,  procuraba caminar a la par de algún adulto, y tenía que disculparme, explicándole la persecución de mi acosador.  A mis 14 ya notaba la diferencia.
¡Cállate!  Me decía un compañero que tomaba la palabra continuamente y se jactaba de pensar.  Lo peor es que me gustaba y su petulancia hacía que odiara  su personalidad.  A mis 21 recordaba que era excluida, identificaba que era acosada y sabía que esa diferencia de silenciarme por voluntad del otro y ceder mi palabra ante la de él, me empujaba a preguntarme quién era y qué me diferenciaba de los hombres que no necesariamente tenía que ver con mi cuerpo.

Fue así como me vi y al escuchar de otras mujeres (unas sufridas y otras no tanto) sobre cómo se articulaban entre ellas, llegué al feminismo.  Pero con el tiempo, también me di cuenta que había que organizarse y movilizarse si era preciso y es esto justamente lo que me inquieta, por lo que para efectos de ensayo, planteo lo siguiente: ¿Esta desmovilizado el Movimiento de Mujeres y Feministas en Guatemala?

Según el documento citado existe diferencias entre el  movimiento de mujeres y el movimiento feminista.   De acuerdo con Monzón (2015) el primero está compuesto por mujeres diversas y del común,  que luchan por causas como la pobreza y sus  condiciones de vida en el cotidiano. Ellas no se nombran feministas.  El segundo, en cambio, son mujeres organizadas con una postura más academicista y luchan por la libertad y el cambio radical en las relaciones sociales.  (p. 13)

Este movimiento se caracteriza por ser pacifista y horizontal en la toma de decisiones y su propuesta política surge de lo privado a lo público. Razón por la cual surge la famosa frase de Kate Millet que dice: "Lo personal es político". Para Monzón (2015), la propuesta del movimiento feminista es la de politizar el espacio privado y cita  a Touraine (2000) quien afirma que este movimiento en particular es útil si permite poner en evidencia la existencia de un tipo muy específico de acción colectiva. (p. 10)

Un ejemplo de acción colectiva  y movilización es: la indignación que ocasiona la iniciativa de ley #5272, la cual sanciona con cárcel a quien aborte no importando si se es violentada o violada, entre otras cosas.  Razón por la cual algunas mujeres se aglutinan y exigen "justicia".

Este común denominador que moviliza a otros sectores,  hace que los ecologistas preocupados por la destrucción del ecosistema, procuren movilizarse hacia la calle más transitada de la ciudad o que ante el abuso y  despojo de la tierra y sus recursos naturales, pueblos originarios caminen desde muy lejos para converger en esa misma calle donde también confluyen todas las luchas y todas las reivindicaciones de las mujeres.

No obstante,  este Movimiento Feminista o Movimiento de Mujeres está desmovilizado.  Su desarticulación se debe al carácter heterogéneo  del mismo y la  falta de una agenda en común.  Sus  diferencias se manifiestan entre el movimiento de mujeres mestizas urbanas y el de mujeres indígenas rurales. (Monzón, 2015, p. 17)

Otro razón que provocó desmovilización fue: la llegada de agencias de cooperación, las cuales  desviaron su accionar hacia las lógicas institucionales, la obtención de fondos, el establecimiento de sistemas administrativos y contables. Además, hubo una disminución en el perfil público de espacios como el Foro Nacional de la Mujer, que al estar bajo la tutela presupuestaria de la Secretaría de la Paz se redujo a una mínima expresión.

Cabe resaltar que la falta de claridad en la relación del movimiento de mujeres con el Estado. Los escasos espacios para el debate interno e interlocución entre organizaciones de mujeres. La  judicialización de la política y  criminalización del activismo y de las activistas por los derechos de las mujeres. La defensa del territorio, y la demanda de justicia también fueron y han sido hasta hoy muchas de las limitaciones  que han ocasionado esta desmovilización.

No obstante, Monzón (2015) señala que: las experiencias de movilización conjunta que la historia refiere son: La demanda pública de miles de mujeres víctimas del conflicto armado por el respeto a los derechos humanos, vinculada con los procesos de diálogo, negociación y la lucha por la desmilitarización de la sociedad.  (p. 18) 

En consecuencia,  Monzón (2015) asevera que la movilización promovida tanto por el Sector de Mujeres como por el Foro Nacional de la Mujer, contribuyó a superar los “límites de lo urbano”, al ampliar la organización en el área rural y acercar, no sin tensión, a las mujeres indígenas, xinkas y garífunas a la dinámica del movimiento de mujeres. (p.23)

Es así como los aportes del movimiento de mujeres en este proceso de reconocimiento y ejercicio de ciudadanía plena son múltiples pues en los últimos cinco años adoptaron otras formas de trabajo menos centradas en la incidencia frente al Estado y más enfocadas en la resistencia como acción política.

Por ejemplo, la Alianza Política Sector de Mujeres, conformada por 33 organizaciones, concentró sus esfuerzos en la formación política feminista y la creación de conocimientos; el fortalecimiento organizativo en los territorios a partir de la propuesta de la autonomía del “territorio cuerpo-tierra, memoria e historia, y el impulso del Buen Vivir como propuesta política. (Monzón, 2015, p. 23)

Sin embargo, las mujeres continúan en movimiento a pesar de las dificultades.  Quizá no con la misma fuerza que históricamente las ha marcado pero si con la energía necesaria para prepararse física, mental y espiritualmente.

Monzón (2015) argumenta que: el aumento de los índices de violencia y de feminicidios,  las posturas y discursos fundamentalistas en términos religiosos y políticos, o de las contradicciones y nudos identificados entre mujeres a partir de su diversa condición y posicionamiento político se constata que el accionar del movimiento de mujeres, tanto en el ámbito comunitario como nacional, se dificulta debido a factores como el conservadurismo prevaleciente en la sociedad guatemalteca. (p.31)

  • Conclusiones

  • La movilización se torna difícil en especial cuando la mayoría de población es indígena.  Tanto esta población, como las mujeres ladinas del área rural se encuentran regularmente en condiciones de pobreza y pobreza extrema que las hace vulnerables al manipuleo constante de sectores privilegiados con intereses particulares y la expone a  la violencia sistémica que atenta contra sus vidas día a día.


  •   Cambiar el imaginario colectivo es preciso porque muchas son las prácticas discriminatorias,elitistas y racistas.   Pues tal y como lo menciona Ana Silvia Monzón, estos pensamientos y prácticas se expresan en actitudes, gestos, desencuentros y rivalidades que, por momentos, entorpecen las dinámicas políticas.  De lo contrario, se lograrían consolidar procesos que acortan nuestras diferencias étnicas, raciales, profesionales y cotidianas.


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