El verano en una caja
Los impetuosos rayos del sol
ya no entran por mi ventana,
piden permiso para brillar
en este encierro
lento y tenue.
De pronto, el verano se hace falso,
intangible.
Flores de plástico,
el gris del piso que pizo,
la playa en la televisión,
y el aire de ventilador
si mucho.
Las jacarandas se sienten tristes
de verse solas,
y los cenzontles cantan con fervor
para que su eco resuene en la ciudad.
El calor
es lo único que invade
esta caja que es mi cuerpo,
mi habitación
en la que me siento aislada,
impotente de ser "humana".
Autónoma.
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